Un agente inmobiliario tendrá mejor acceso al mercado y un conocimiento especial de las condiciones locales. El agente es un enlace de tiempo completo entre vendedores y compradores. Un agente tendrá acceso inmediato a otras propiedades publicadas por otros agentes. Los agentes de compradores y vendedores saben cómo armar un negocio de bienes raíces. Un agente de bienes raíces rastreará las casas que cumplan con tus criterios, se pondrá en contacto con los agentes de los vendedores y asegurará citas para ver las casas. Por su cuenta, los compradores tienen más dificultades con estas cosas. Y aun más, cuando un comprador se muda debido a una reubicación o una oportunidad de empleo y no contrata a un agente del comprador para manejar el asunto.
NEGOCIAR POR TU CUENTA ES MÁS DIFÍCIL
Un agente de bienes raíces mantendrá la transacción de manera distante, de modo tal que las personalidades y las emociones no se vean involucradas. Las negociaciones de precios requieren una habilidad especial y comprensión de la psicología de la oferta y la contraoferta. Los agentes mantienen las transacciones desapasionadas y racionales. Por ejemplo, a un comprador (a ti) te puede gustar una casa pero parecerte que sus paredes con paneles de madera son desagradables, su alfombrado tiene pelusas y su cocina naranja es chillona. Cuando trabajas con un agente, puedes expresar tus opiniones sobre las habilidades de decoración del propietario actual y quejarte de cuánto costará actualizar la casa sin insultar al propietario. Tu agente se lo traducirá al vendedor: que a ti te gusta mucho la propiedad, pero puedes ver que tendrás que gastar una cierta cantidad en costos de decoración y, por lo tanto, puedes ofrecer mucho menos.
Y SI HABLAMOS CONTRACTUALMENTE...
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